18 de mayo de 2016
Venezuela 2007: ¡Sin piedad!
Una nueva crónica de Juan Ortelli sobre la tercera Final Internacional de Batalla de los Gallos
Venezuela 2007: ¡Sin piedad!

Caracas fue la sede de la tercera Final Internacional de BDLG, donde la visión de uno de los MCs predijo el futuro

Por Juan Ortelli



Cuando llegó a Caracas ese año, Link One sólo pensaba en una cosa: “Todos estos cabrones quieren que yo pierda”. Venía de un beef con Tek One, el campeón de Puerto Rico en 2005 y 2006, y fronteras afuera de su país era apenas un freestyler desconocido de la tierra del reggaetón. 

Link fue el segundo en llegar. Después de dejar sus cosas en la habitación, bajó a la puerta del hotel y se encontró con Risco, el competidor de Paraguay, que estaba fumando un cigarrillo. “Estamos hablando y lo primero que me pregunta es que si yo soy un reggaetonero”, recuerda Link ahora. Entonces Risco le dice que para él y para cualquier freestyler un puertorriqueño si no era Tek no podía ser otra cosa que un reggaetonero. “Y yo le dije: ‘Bueno hermano, en verdad yo no sé si ustedes se creen que yo soy reggaetonero, pero aquí yo los voy a coger a todos ustedes y me los voy a pasear bien duro. Así que pónganse ready, porque yo no vine a jugar’.”

El otro que tampoco había venido a jugar era Jay- Co. Criado por una madre soltera en los bloques del barrio Invivienda, en Santo Domingo Este, Jay-Co había ganado la Nacional en República Dominicana contra Nómico, en una batalla legendaria con definición por muerte súbita que duró casi 40 minutos, y en la que se implementó por primera vez en una RBBDLG el formato 4x4 (el cambio de turno cada cuatro barras o 16 compases, en vez de cada un minuto). “Desde que me bajé del avión, no dejé de rapear en ningún momento”, dice Jay-Co, que en ese momento tenía 19 años y había estudiado a varios de sus rivales por YouTube antes de salir de Dominicana. “Demasiado freestyle, everyday, a toda hora, si no era con fulano era con sultanejo, si no era con peresejo.” Jay-Co le tiró a todos en los días previos a la batalla: en el hotel, durante las comidas y salidas, incluso en la van, donde en un momento le rapeó uno por uno a los otros 15 competidores, en la cara. “Cuando yo veo que Jay-Co le tira a todo el mundo, digo: ‘Este chamaco no tiene miedo’”, recuerda Link, que entonces tenía 25. “‘A este no lo puedo amedrentar, porque este sabe’.”

En la Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos 2007, Rayden defendía el título y además estaba Noult, el campeón español de ese año. Un joven Eptos One había llegado por México y en Cuba había ganado El B, de Los Aldeanos, pero el Gobierno de su país le había negado la salida (volvería a ocurrir lo mismo al año siguiente). Además, a Venezuela la representaba MC Kim, la primera y única mujer que ha competido en una Final Internacional de RBBDLG. 

De hecho, las clasificatorias de Venezuela habían sido bien especiales: en la misma época que editó Can+Zoo, su proyecto con Lil Supa, Canserbero batalló y perdió en primera ronda; y Biancucci, el campeón del año anterior, cayó en una final sangrienta contra Kim. Por último, ahí fue donde se impuso un grito de batalla que con el tiempo sería clásico. La gente coreaba: “¡Sin piedad!”


Link One dice que Jay-Co soñó que iban a encontrarse en la final. “Puedes buscar a Jay-Co y preguntarle, y él te va a dar la certificación de que eso sucedió”, dice. Pero en realidad no fue un sueño. “Más que un sueño”, dice Jay-Co, “fue una visión. Porque yo no estaba dormido”. 

El 27 de octubre de 2007, en las horas previas a la batalla, Jay-Co tomó una ducha. Cuando salió, se paró frente al espejo de su habitación. “Entonces tuve un pensamiento, de esos pensamientos como que te envuelven, que tú te vas profundo”, dice, “y en ese pensamiento lo veo a Link One con esos pantaloncitos de cuadritos que se puso, y me veo a mi con la ropa que iba a usar, que yo ya sabía cuál era. Y quedo como en shock”. En su visión, nada indicaba que esa era la final, pero lo sintió. “Tu sabes, tuve un sentimiento”, dice.  

Jay-Co se olvidó de todo esto hasta el momento en el que, después de ganarle a Kim en Semifinales, está esperando para la Final y ve las bermudas a cuadros marrones y verdes de Link One. “Y yo reacciono”, dice, “y veo los pantaloncitos de Link One y me quedé como: What the fuck!”, dice Jay-Co. “Todo estaba igualito como yo lo había sentido.”
Para ese momento, Rayden ya había sido descalificado en primera ronda, igual que Frescolate el año anterior (“Efecto primera ronda” se le empezó a decir al fenómeno por el cuál los campeones desonres caían en Octavos); y Jay-Co había bajado de la competencia a dos de los fuertes: Eptos, y la local.

La forma en la que Frescolate, un ex b-boy argentino convertido en freestyler, había ganado en la primera Final Internacional, en Puerto Rico, dos años antes, tuvo un gran impacto en Link, que también practicó breakdance antes de empezar a improvisar. Después de ver a Frescolate (“Fresco en Puerto Rico dejó una imagen supercabrona de lo que es ser un MC”), cambió completamente su forma de encarar la competencia y empezó a batallar como lo haría un breaker. “Yo tengo tantas salidas, y en esa cantidad de salidas tengo que hacerlo mejor que todos ustedes”, explica. “Si o si.” 

Primera parte de la Final entre Link One y Jay-Co. Cortesía del canal de YouTube MOISESSALA

Con esa estrategia salió a competir Link en Caracas: calculó cuantas entradas tendría esta noche, cuantos “pasos” necesitaría para ganar. “Yo sabía que era el único que tenía una visión diferente de las batallas ahí”, dice. “Ellos no estaban tan enfocados en los punchlines, en los ataques. Yo era el único que lo estaba viendo así como lo vio Fresco, como lo vio Invert. El viaje de nosotros es distinto, porque somos b-boys.”

Ante 1.000 personas, en lo que era la Final Internacional de Batalla de los Gallos más masiva hasta ese momento, Link One y Jay-Co caminaron hacia el centro del Nuevo Circo, una antigua plaza de toros de Caracas. “Cuando salí a batallar me sentí como si estuviera en la película Gladiador”, sigue Link, que buscaba meter la mayor cantidad de punchlines por minuto. Cuando terminó su primer round, Gabilonia, una de las hosts (junto a Krusty), le da entrada a Jay-Co. “Listo, Jay-Co”, dice. “¡Sin piedad pues!” 
Jay-Co lo hace bastante bien en sus dos minutos, presentándose como el inteligente frente a las rimas más cómicas de Link. Pero en su segundo round, Link saca sus punchlines más macabros, en lo que es uno de los mejores minutos de freestyle en batallas de habla hispana. 
Empieza con: “Como este tipo no me confundo/Tu no sabes que soy el campeón del mundo/En realidad, no le mete al microfón/Tráiganme la correa, me corono como campeón”. Mientras los segundos pasan, Link conecta prácticamente todos sus punchlines: “Vas pa’l hospital, de aquí no te levantas/Tu hablas mucha mierda, pero mi letra tu no aguantas”. Y también este, con una broma encriptada que refiere a “El tiburón” de Proyecto Uno, un grupo de merengue-house dominicano: “Papi, eres un MC, un bocón/Hay que tener cuidado, ¡que no se lo coma el tiburón!”. 

Segunda parte de la Final entre Link One y Jay-Co. Cortesía del canal de YouTube MOISESSALA

Sacado, Link termina su segundo round con skills y estructura: “Te puedo masacrar, papi, practica/O sea, yo no soy una réplica, te masacre delante de todo el mundo porque no tienes estética”. Cuando la base corta, Link queda clavado en el medio del escenario (una pose que había visto del luchador The Rock), parado sobre los 1.500 dólares que había de premio. Jay-Co se le acerca y le levanta el brazo, pero los jueces dan una réplica. Entonces Link utiliza esa información a su favor y le dice al público por el micrófono: “Ya yo gané verdad, pero vamos a darle otro break para ver si fluye más”. Entonces le tira: “Yo soy el MC que freestyleando no fracasa/En una barcaza se va este mono/El no sabe que le gané y le estoy dando otro round, pero de bono”. 

Cuadro clasificatorio oficial de la RBBDLG 2007

Link One ganó porque se convenció a sí mismo, su seguridad lo llevó a ganar. Lo decretó con tanta fe que lo hizo realidad”, dice Jay-Co ahora, desde Invivienda. 
Jay-Co recuerda que esa noche, en el after-party después de la batalla, parte del jurado se le acercó. “Me dijeron claramente: ‘Bro, la batalla estaba reñida, nosotros no sabíamos a quién elegir, pero tú mismo lo elegiste a él. Tu le diste la victoria’”, dice con las voz quebrada. “Yo no me rendí, pero todo se mezcló con que tuve una visión, él me lavó el cerebro y le di la victoria”, termina. “O sea, men: el tipo estaba preparado para ganar.”

    Esa misma noche, Link llegó al hotel y llamó a Puerto Rico, a uno de los miembros de su crew, Allone. Se acababa de convertir en el primer y único campeón puertorriqueño del cinturón de Batalla de los Gallos (defendería el título en México al año siguiente, y competiría también en Madrid, en La Batalla Final, en 2009). Allone lo atiende con un “¿qué hay?”, y Link le dice: “Aquí, viendo el título a Mejor Freestyler de habla hispana que se va directo a Puerto Rico”. “No te creo”, le responde su amigo, y Link sonríe. “Tampoco los demás en mi país lo creerán.” 

 

¿Te gusto este artículo? ¡Te recomendamos que veas el análisis de 2006: El día de la Fiebre.

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