21 de abril de 2016
Puerto Rico 2005: La primera final (Parte II)
La segunda crónica de la primer Final Internacional de todos los tiempos
Puerto Rico 2005: La primera final (Parte II)

Eric El Niño y Frescolate se enfrentaron en una batalla épica sobre la que, una década después, todavía hay controversia. ¿Cómo ocurrieron las cosas aquella noche de octubre en la que Frescolate se convirtió en el primer campeón internacional de Batalla de los Gallos?

Por Juan Ortelli



En 2005, Puerto Rico ya era indiscutiblemente la cuna del reggaetón. Editado en julio del año anterior con una fórmula de laboratorio y un estribillo catchy que te decía exactamente qué era lo que le gustaba a esa chica, “Gasolina” de Daddy Yankee había convertido a esta isla del Caribe –un Estado Asociado de Estados Unidos donde se habla en español– en una nueva superpotencia de la música urbana global. Para Frescolate igual, como ex b-boy y cultor del hip-hop, Puerto Rico representaba “la cuna de la cultura” (sabía que entre los padres fundadores había puertorriqueños puntualmente). Ahora, en un gesto muy argentino, usa una analogía futbolera (la rivalidad entre Argentina y Brasil) para explicar lo que significaba para él ganar una final de freestyle en Puerto Rico: “Era como ganar un Mundial en Brasil”, dice.

El día antes de la batalla, el equipo de Red Bull llevó a los “gallos” de recorrida por el viejo San Juan, a conocer la isla. Durante el paseo, los llevaron a la gallera donde iba a ser la batalla, con la intención de que vieran una batalla de gallos real, “pero a ninguno de los MCs se nos hizo bien ir a una pelea de gallos”, recuerda Eric El Niño, que en ese momento tenía 18 años y era el más joven de los MCs en competencia. Fueron a una emisora donde un locutor se burló de ellos, moviendo los brazos en una mala interpretación de lo que un rapero es, hasta que Dobleache se paró y le sujetó las manos: “No hagas eso, es una falta de respeto”, le dijo. Luego fueron a otra, con el local Tek One y Velcro, el DJ de la batalla. “Ellos nos entrevistaron, y fue la primera vez que hicimos freestyle todos juntos”, dice El Niño. “Eso fue super importante, porque en ese momento se empezó a establecer el nivel, y comenzamos a ver quién iba a avanzar y quien no.”

Durante toda esa jornada, Frescolate se había pasado la mayor parte del tiempo preocupado por conseguir otra película, un documental que en las charlas con los otros chicos descubrió que todos habían visto menos él: Freestyle, The Art of Rhyme, de Kevin Fitzgerald (2000). Tek One lo llevó a buscarlo a algunos hip-hop shops de la ciudad, y en uno de ellos lo encontraron.

Al volver al hotel, Frescolate, que representaba a la crew argentina Anikilación MC, puso el documental mientras todos dormían. Por primera vez vio exactamente cómo había sido la génesis del freestyle y vio al propio Eminem en sus tiempos de freestyler, compitiendo en batallas legendarias, y supo algo: “Acá, para aniquilar tengo que aniquilar como estos tipos: que sea un robo y la gente se pare y aplauda”, pensó. “A los más fuertes tengo que acotarlos de una.”

Esa mañana de la batalla, Frescolate se despertó enchufado. “Apenas me desperté, empecé a tirar freestyle para ver cómo estaba”, recuerda. Recién amanecido, antes de desayunar, de bañarse, incluso de salir de la cama, sólo se incorporó y de la boca se le cayeron unas cuantas ideas encadenadas. “Tiré un par de rimas y me di cuenta de que estaba cebado.”

Fueron todos a almorzar, y en el almuerzo le pasó algo que lo predispuso bien para el resto del día. El MC español Mucho Muchacho, ex 7 Notas 7 Colores, que estaba ahí para hacer un set breve durante el evento, se sentó en su mesa y le dijo que había apostado por él.


Último round de la Final Internacional 2005 - Cortesía del canal de YouTube frescolate


La noche del 2 de octubre, tres batallas separaban a los freestylers del título de campeón. Fueron saliendo de a uno a la gallera para algo que se llamó “prueba de cobardía”. El primero en salir fue El Niño, porque era el más joven y también el más ansioso por competir, y de camino a la puerta de la gallera se encontró frente a frente con Frescolate y se dieron la mano. “Nos vemos en la final”, le dijo El Niño a Frescolate.

El host, Chingo Bling, iba sacando cosas, objetos de una bolsa blanca, y los competidores de diferentes países tenían que rimar con ellos y dejarle una buena impresión al público. En medio de la gallera, Chingo Bling estaba vestido de forma extravagante, con sus collares colgando sobre una remera XXL, sombrero de cowboy, gafas, bermudas de jean y unas botas tribaleras. Fue la única vez que presentó una final internacional de Batalla de los Gallos.

La progresión de la competencia esa noche fue así: Ehler Danloss sacó al local Tito Yang; El Niño sacó al norteamericano Al Stylo; Frescolate sacó al colombiano Nice & Smooth; y el otro local, Tek One, sacó a Crooklyn, de República Dominicana.

“No se trataba tanto sobre batallar, sino sobre qué tal improvisaban. ‘Los mejores improvisan’”, dice Aczino, que en ese momento era skater y graffitero, y decidió convertirse en freestyler después de comprar un CD pirata que tenía el audio de la final de Zatu en las eliminatorias para Puerto Rico 2005. Tres veces campeón de finales nacionales de RBBDLG –dos veces en su país, México, y una anterior, como visitante en Colombia–, Aczino es uno de los mejores freestylers de la actualidad (considerado uno de los mejores de todos los tiempos) y un estudioso del free que sabe todo sobre batallas. “Ahora ya se profesionalizó tanto, las métricas, los punchlines, el flow…”, sigue. “Pero en ese tiempo era subirte y decir cualquier cosa, ¿si me entiendes? Y sí salían buenos punchlines, de repente, barras que las escuchas y dices: ‘¡Hijo de su puta madre! ¡¿Cómo lo hizo?!’ Pero fue de casualidad o que se las preparó.”

Las semifinales fueron entre Ehler Danloss y El Niño, y Tek One y Frescolate. El Niño fue el primer finalista. Contra Al Stylo, que había ganado en un evento en Nueva York, El Niño había sido brutal en primera ronda (“¿Están preparados? ¿Quién quiere ver morir a este güey?”); el otro chico se había quebrado ahí mismo y salido de la gallera abucheado. Contra Ehler Danloss le habían sacado una réplica al mexicano, pero había sido casi un trámite.

Hasta ese momento, Frescolate calculaba que entre Eric El Niño, Tek One y él, quien más posibilidades tenía era Tek One. “Yo creía que iba a ganar Tek One, porque era de ahí”, dice Frescolate. “Pero después me di cuenta de que no.” El y Tek One habían compartido bastante en esos días, y antes de la semifinal habían hecho un acuerdo. En cada ronda, Chingo Bling iba poniendo dólares a la gallera: 300 dólares en primera ronda, 500 en semifinales y 1.000 en la final. Tek One y Frescolate se habían prometido que, ganara quien ganara, los 500 dólares que había en la semifinal se los repartirían 50/50.

Tek One tuvo un primer minuto malo, en el que no logró clavar sus rimas con el beat varias veces, y Frescolate empezó su round diciéndole: “Primero que todo, para rapear no tenés ritmo/Este tipo es más falso que Bush cantando el himno”. Los dos minutos de Frescolate fueron mejores que los de Tek One, pero el jurado dio réplica y ahí Frescolate soltó una rima que podría haberle costado el campeonato. Quiso decirle a Tek One, que tenía sus dreadlocks a ambos lados, aplastados por una bandana, y la barba larga, que iba a clavar su rostro bíblico en la cruz como hicieron con Jesús. Pero eso salió pésimamente mal. El público era menos de la escena rap que de la noche de Puerto Rico, una sociedad fuertemente católica, y empezó a abuchearlo.

Milagrosamente, como si estuviera escrito, el jurado le dio la batalla a Frescolate. Se repartieron 250 dólares cada uno, se dieron un abrazo, y Frescolate avanzó a la final.

Si de algo había servido 8 Mile es para que todos supieran que si entrabas a una batalla de freestyle había una cosa fundamental que tenías que hacer: responder. “Lo que tiene de bueno la película de Eminem y lo deja bien claro, es que responde todo lo que le dicen”, dice Frescolate. “Y eso fue lo que pasó en Puerto Rico. Por eso con El Niño estuvo bueno: porque yo le daba, él me respondía; yo le daba, él me respondía… y de hecho, me hicieron repetir el round como cinco veces.”

En el sorteo de la moneda, Frescolate perdió y le tocó empezar. “Ten en cuenta que era la primera batalla”, dice Dobleache, que iba cambiando de opinión todo el tiempo sobre cuál sería su voto. “Era todo más salvaje que ahora.” En los años siguientes, la modalidad de Batalla de los Gallos cambió, pero este primer año la final era sin límite de rondas: ganaba el que quedara en pie. Se hizo una primera ronda y de forma continuada una segunda y una tercera, donde Frescolate dijo “…y como en el capítulo del Chavo, vuelve el perro arrepentido”. 

Con la energía del lugar a fondo, DJ Velcro puso “Shook Ones” de Mobb Depp, el tema de la batalla final de 8 Mile, para empezar el cuarto round. “Con ese tema la gente se activó”, recuerda Frescolate. El tiempo parecía ir a toda velocidad, y el público, emocionado, no paraba de tirar dólares a la gallera. “Hubo un momento en que el piso estaba lleno de dólares, y Fresco y yo estábamos ahí, rafagueando rimas durísimo”, dice El Niño. “El tiempo pasaba lento. Así son esos combates, ¿sabes? Se hacen eternos. Son muy rápidos, pero cuando estás ahí adentro todo es muy, muy lento. Y requiere un nivel de atención superior, porque tienes que escuchar lo que te dicen y estar preparado para contestar en 20 segundos más algo brillante: es tu única oportunidad de seguir adelante. Y Fresco y yo no parábamos. Seguíamos disparando, disparando y disparando…”.

En el cuarto, El Niño profundizó su plan: poner en evidencia el hecho de que básicamente todo el ataque de Frescolate consistía en decirle Chavo del 8, una referencia al Mundial 86 y subrayar que lo veía gordo. Así que antes de arrancar la quinta vuelta, Frescolate forzó al jurado a tomar una decisión: dejó el micrófono en el suelo. 

“Fueron demasiadas réplicas”, recuerda Frescolate. “En ese momento yo pensaba que una mejor que la de vuelve el perro arrepentido no le iba a acotar, y sabía que si él acotaba una sola buena yo podía perder. Por eso dije: ‘Ya fue, basta de réplicas. Para mí, ya gané’.”

Después de deliberar, en el jurado tomaron el micrófono para explicar cómo continuaría esto. “Lo que vamos a hacer es que los gallos batallen una vez más”, dijeron, “y nosotros tendremos la respuesta”.

Con su barba púber y su snapback negro para atrás, El Niño empezó esta vez. Caminó por el borde inclinado de la gallera como si fuera una pared en Matrix, y largó una patada voladora junto a su línea más venenosa: “Estos son mis efectos especiales”, burlándose de los ruidos que Frescolate metía en sus rimas, algo que la gente festejaba mucho en aquella época. Después tuvo un par de pifies: se pronunció como “su puta hada madrina”, contó hasta cinco señalando a los jurados en una rima que no tuvo ningún impacto y, ya en ese momento, lo más duro que le salió decirle es que lo consideraba su “enemigo”.

Y llegó el minuto final de Frescolate. “Este tipo dice que soy la puta hada madrina/No te salva ni la bruja, con magia como Sabrina”, dijo el argentino, siempre bueno para arrancar, sobre el beat de “Nas is Like”. Después respondió lo de la patada de Matrix haciéndole saber que le parecía “puto como Jackie Chang”, y dropeó la rima que le hizo ganar la batalla, que completa es: “¿No te das cuenta que no podés competir conmigo?/Otra vez te lo digo, pero no sos mi enemigo/Amigo en esto, freestyle, te lo meto en el momento/Un MC, dos MCs, tres MCs… ¡Un intento!”

La respuesta del jurado (cinco personas, entre las que no había ningún argentino) fue unánime: Frescolate campeón.  

Desde entonces, mucha tinta digital se ha usado para debatir si ese punchline fue una respuesta o lo que se conoce como una rima preparada, comparándola con la de Eminem en la batalla final de 8 Mile, contra el MC ficcional Papa Doc: “One, two, three and to the four/one Pac, 2Pac, three Pac, four/Four Pac, three Pac, 2Pac, one/you’re Pac, he’s Pac, your’re Pac? None!”

“A mi esa rima se me ocurrió porque El Niño contó hasta cinco señalando a los jurados, y ahí me tocó responder”, dice Frescolate ahora. “Si no me hubiera dicho eso, yo tampoco se lo decía.”

Pero esta discusión representa la controversia más antigua del freestyle en español. “Definitivamente es una rima de 8 Mile”, dice El Niño, desde su casa en México. “‘One Pac, 2Pac, three Pac, ¡none! ’” y “‘un MC, dos MCs, tres MCs, ¡un intento!’”, compara. “Es una rima supercopiada de 8 Mile. Sin embargo, no me gusta ser cobarde al respecto: siempre he reconocido que Fresco ganó esa batalla. Con ese recurso y con todos los demás, porque esa fue su última rima y su última carta, y la jugó muy bien.”

Todavía hoy, más de diez años después, mucha gente sigue diciéndole a El Niño que esa batalla se la robaron. “Yo nunca sentí que fuera un robo ni nada”, asegura él. “Sí ha sido muy controversial, y de hecho muchos seguidores míos siempre me dicen: ‘Tu ganaste’, ‘te la robaron’, y yo les digo: ‘No, tranquilos, la ganó el Fresco’. Así es. Eso ni siquiera se puede cambiar. No podemos volver en el tiempo y hacer que los jueces se replanteen eso y voten distinto, ¿sabes?”

Mirando la batalla de 2005 en YouTube en su casa en Zaragoza, España, Dobleache dice: “Frescolate tenía muchas ganas de freestyle y era muy fiel al tema de responder en el momento”. Recuerda a Frescolate aquella noche como “un torbellino, divertido y a la vez indómito”, y termina: “Ratifico lo que voté en ese momento: ha ganado este hombre y me alegra que así haya sido”.

Esa noche, cuando escuchó que Chingo Bling lo anunciaba campeón, Frescolate se dejó caer sobre sus rodillas. Lloró y dijo unas palabras que quedaron en la historia del freestyle, eso de: “Uno puede llorar por la madre, uno puede llorar por la patria, uno puede llorar por la mujer que ama. A mí no me da vergüenza llorar por el hip-hop”.

Después juntó todos los billetes que estaban tirados en el suelo, los metió en una bolsa y sonrió para las fotos.

¿Te gusto esta nota? ¡Te recomendamos que leas tambien la primera parte haciendo click aqui!

Últimas noticias
Estate siempre al tanto de todo lo que sucede
Ver todas
Si te ha gustado este contenido,
ahora puedes disfrutar de muchos más
Regístrate
Utilizamos cookies para que tu experiencia tenga mucho flow. Al continuar con la navegación entendemos que aceptas su uso. Para más información haz clic aquí