13 de julio de 2016
2012: ¡Yeah, esto es “Pangea”!
El triunfal regreso de la Batalla abanderó a una nueva generación de freestylers y culminó en la grabación de un disco
2012: ¡Yeah, esto es “Pangea”!

La grabación de un mixtape en Madrid entre los nuevos campeones de siete países borró fronteras y unió continentes, marcó el regreso de Batalla de los Gallos y fue el inicio de una revolución de freestyle en habla hispana

Por Juan Ortelli


Ahora nadie se lo quería perder. “Se inscribieron todos. Como ese año era el regreso de la Batalla de los Gallos, ni uno se quedó afuera”, dice Cristofebril, campeón chileno en 2012. Habían pasado tres años sin BDLG, cuatro sin finales nacionales, pero ese período negro estaba por terminar con un hito: la grabación del primer disco de la batalla.

Aquella época sin BDLG había coincidido con la llegada de una nueva generación de competidores y también de fans a las batallas de freestyle. Durante los tres años en que “la Red Bull” estuvo desactivada, en muchos países aparecieron nuevos torneos: en Chile, la Batalla de Maestros llevaba varias ediciones cuando BDLG volvió; en Argentina estaba A Cara de Perro y en México acababa de empezar la liga de escritas Spit. El terreno estaba listo para una revolución.

Cristofebril, que había nacido en el barrio La Florida (“La cuna de los MCs chilenos”, según él), tenía 22 años en ese momento. “Todos querían representar a su país”, recuerda. Pero en 2012 sólo hubo finales nacionales en Latinoamérica, puntualmente en siete países: Colombia, República Dominicana, Guatemala, Panamá, Perú, Argentina y Chile. No hubo final española ni mexicana, dos clásicos, y tampoco final internacional. Este año el premio mayor por primera vez en la historia de BDLG no era un título internacional, sino una instancia que se planteaba como superadora: volar a Madrid para la grabación de un disco en los estudios de Red Bull Music Academy, entre todos los gallos latinos de esa camada y los campeones españoles de los años anteriores, de Zatu a Arkano.

“Todos buscaban ese viaje”, sigue Cristofebril, que había desarrollado un estilo algo humorístico, cargado de punchlines graciosos y modismos chilenos. Desde el anuncio de la vuelta de BDLG se había soltado una histeria en el ambiente del freestyle que casi se podía tocar, y algunas de las finales nacionales fueron antológicas. En Chile, Cristofebril se enfrentó a Kaiser en semifinales y aquello fue una final anticipada, además de la revancha de la BDM 4 que Kaiser había ganado el año anterior. En Argentina, Tata y Dtoke se enfrentaron en primera ronda, y Tata ganó esa y todas las batallas de la noche sacando de adentro suyo lo que Aczino llama ahora “el primer doble tempo espectacular en la Red Bull”. Pero lo más impresionante ese año fue lo del propio Aczino, que como tampoco había final en México (por cuestiones de cambio de administración de la marca) viajó a Colombia y ganó, convirtiéndose en el primer freestyler en quedarse con un título nacional de Batalla de los Gallos en un país que no fuera el suyo.

 

Fragmento de la Final Nacional Colombiana entre Aczino y Dunkel. Cortesía de StreetMusicTV

 

Después de escuchar un mixtape pirata con las batalla de Zatu en la final española de 2005, Aczino dejó el skate a un lado –competía a nivel amateur– para hacer freestyle todo el día. Venía de una familia de deportistas en la que se respiraba la competencia: su abuelo había sido boxeador, sus tíos jugadores de básquet; tanto su padre como su madre habían jugado fútbol durante la juventud y su hermana competía en gimnasia artística. Desde pequeño, los deportistas eran como dioses para él. Como cualquier niño mexicano había sido fan del catch y soñaba ser esa mezcla de deportista extremo y rockstar que son los luchadores. En 2008, la primera vez que clasificó a la Red Bull, había llegado lejos, saliendo de la nada para quedar entre los ocho mejores competidores mexicanos de ese año, y desde ahí se había paseado por todas las batallas de su país ganando cada vez más títulos underground, tanto batallas 1 Vs. 1, como en duplas.

A comienzos de 2012 se metió en un reality de freestyle de Televisa, algo que todavía usan en su contra tanto en batallas como en comentarios. El programa se llamaba El Club del Italiano y durante un mes viajó cada semana doce horas de ida y doce de vuelta entre D.F. (donde vivía) y Monterrey (donde estaba el plató). Otro freestyler de D.F., Jack Adrenalina, también estaba en el concurso, en el que competían por un auto 0KM, y en  esos viajes larga distancia Aczino y Jack hicieron un acuerdo, “un pacto”: que si alguno de los dos ganaba, se repartirían el premio 50/50. Los dos llegaron a la final, Jack ganó, vendieron el auto, se repartieron el premio y entonces Aczino quedó frente a la decisión de su vida.

“Faltaba poco para que naciera mi primer hijo [tiene dos], y tuve que decidir entre tener dinero para estar con el bebé o arriesgar e invertir en mi carrera”, recuerda Aczino ahora. Ese año, por primera vez las clasificatorias eran online: grababas un minuto de freestyle con tu webcam y lo subías a la página de Batalla de los Gallos. Como en México no había nacionales, Aczino mandó su video para clasificar en Colombia y quedó, sacó un pasaje y se arriesgó. “Y funcionó”, dice. “A lo mejor si no hubiese sido esa, hubiese sido otra, ¿no? Pero pues siempre es bueno aprovechar el momento, no esperar a después.”

Con esa plata, Aczino viajó a Bogotá y estuvo increíble, abriéndose paso entre los otros 15 mejores de Colombia de ese año a punta de punchlines de doble filo. “En 2012 ya tenía un montón de experiencia, ya sabía lo que hacía y gané en otro lado, llamó la atención eso”, dice Aczino, que le ganó a Dunkel la final en Bogotá. Eso fue una noticia en si mismo dentro del mundo del freestyle. “Fue como si esa Batalla de los Gallos hubiera sido hecha para mí.”

 

Pangea - Arkano, Lil G, Aczino, Cristofebril, Tata, Noult, Kevo, Bylo, Hampper | Prod. Baghira

 

En febrero de 2013, los gallos campeones de siete países de Latinoamérica llegaron al invierno madrileño para grabar durante cinco días en la Nave de Música de Matadero, un complejo con estudio de grabación, salas de ensayo y exhibición de 4.000 metros cuadrados; una especie de polo creativo con jardines simétricos y silvestres, y rampas de cemento alisado conectando los distintos espacios, donde por un acuerdo entre el ayuntamiento de Madrid, Matadero y Red Bull funcionaba uno de los estudios de la Red Bull Music Academy alrededor del mundo. “Nunca había visto una consola tan grande”, dice Lil G, de Panamá, abriendo grandes los ojos bajo un gorrito de lana de Bob Esponja en uno de los webisodes de la serie con la que se registró la grabación, seis capítulos que están en YouTube y componen un documental breve sobre la vuelta de BDLG y el sentido del freestyle desde la perspectiva de los que hablan español. “Un estudio como el que tiene Red Bull”, dice Lil G, “realmente es un sueño para todo artista”.

Además de Aczino por Colombia, Cristofebril de Chile, Tata de Argentina y Lil G de Panamá, estaban Hampper de Perú, Bylo Ultimatum de República Dominicana y MC Kevo de Guatemala. Zatu, que fue campeón español en 2005 –cuando ya era una estrella con su grupo, SFDK–, había pasado por el estudio para grabar en el disco. Se iba a llamar Sólo los mejores improvisan y se convertiría en el primer disco oficial de Batalla de los Gallos (y hasta ahora, el único). Zatu había grabado en “Eternos” y “Es lo mío”, dos canciones junto a Rayden, Piezas, Noult y Arkano, los campeones de España de los años anteriores.

Los gallos latinos comenzaron a grabar en el orden en que habían sido las finales nacionales, empezando por Chile. La mayoría de ellos nunca habían grabado un disco, mucho menos uno en condiciones profesionales. “Fue como un gran paso”, dice Cristofebril, que sintió la presión cuando se paró frente al micrófono en el estudio. “Ahí me tuve que demostrar si era un gallo o no era un gallo. Porque el free era nuestra especialidad, pero grabar no.”

Tata nunca había viajado en avión antes. Tampoco había entrado a un estudio así. “Me acuerdo que hasta me costó rapear algunas partes”, dice el argentino, que traía un doble tempo que haría escuela en el freestyle de habla hispana. Lo había descubierto mientras improvisaba sobre el beatbox drum&bass de un amigo del barrio, muy influenciado por Eligh de Living Legends. “Me acuerdo de estar hasta intentando cosas y experimentar con el micrófono”, dice Tata sobre la experiencia de estar en el estudio. “La verdad que estoy muy contento de haber pasado todo eso.”

Los gallos grabaron temas solistas en combinación con un beatmaker de cada país que también había competido por un lugar ahí, bajo la mirada del sevillano Baghira, productor de SFDK, Tote King, Nach y muchos otras íconos del rap español. Esto le dio una dinámica de mixtape al disco, un aire a compilado de refundación junto a una muestra de lo que estaba pasando con el freestyle en ese momento en distintas partes. Al final, se reunieron en el estudio para grabar un tema todos juntos, “Pangea”, que en el estribillo decía: “Unámonos muchachos que esta es la nueva era/¡Yeah, esto es pangea!/Latinos y españoles para que el mundo los vea”.

Aczino recordaba haber aprendido en la primaria sobre pangea, el supercontinente que agrupaba a todas las tierras emergidas antes de que se dividieran los continentes. “Yo tuve la idea del coro”, recuerda Aczino, que después de ganar en Colombia, donde había conocido a Rocca de Tres Coronas, le había propuesto grabar un tema con ese nombre. Pero en el estudio vio todo eso que estaba pasando adelante suyo, con todos esos freestylers de diferentes partes soltado sus mejores rimas para la posteridad, y decidió usarlo de una vez. Tomó un papel y escribió su parte del tema, que empieza: “Con la punta del lápiz haremos rimas verdaderas/Y con la goma del mismo vamos a borrar fronteras…”.

Recuerda Aczino: “Baghira, el productor, ya estaba hasta la madre de que estuviéramos todos ahí jugando y gritando, y estaba estresadísimo”, dice. Arkano y Noult se sumaron ese día a la grabación y participaron de “Pangea”, junto a Mustafá Yoda y Omega que estaban ahí acompañando a Tata y Cristofebril. “Pero lo logramos, logramos acabar.”

“Pangea” fue el último track que se grabó. Con esa sesión se terminó el disco.

Pero en Madrid también hubo batallas. “Yo quería que hubiera final, ¿no?”, dice Aczino, el único de ellos que sin dudar asegura que aquel año hubiera preferido competir por el título internacional a grabar el disco. “Me sentía con toda la actitud competitiva.” Durante esos días, se hizo una batalla via streaming que la gente pidió en la página de BDLG: Aczino Vs. Hampper. También hubo otra entre Aczino y Bylo en la Plaza Sol, donde uno de esos días los gallos dieron una exhibición de freestyle. En ambas, Aczino se impuso ampliamente.

“Pero el resto del tiempo no batallamos entre nosotros”, recuerda Cristofebril. La atmósfera era de camaradería más que nunca, porque no había nada en juego, lo que provocó docenas de cyphers compartidos en el hotel y en la calle que ellos mismos filmaron y podés encontrar en YouTube, y charlas que fueron importantes en ese momento en el que los campeones de diferentes países y continentes volvían a estar cara a cara otra vez, después de varios años. “Conversábamos sobre qué significaba el free para nosotros”, dice Cristofebril, “y era eso en realidad: era más unión en ese momento en el que no había final internacional”.

Uno de esos días, la organización de Red Bull llevó a los gallos a hacer snowboard al Xanadú Madrid, una pista de nieve gigante adentro de un centro comercial del distrito de Arromolinos, como parte del plan de siempre: que conozcan la ciudad y se distiendan. “Estuvo re bueno”, dice Tata. “Pero yo me pegué un tremendo golpe y me hinche las pelotas. Me fui afuera, me cambie y me quedé esperando.” Sin contar el micrófono de la Red Bull Music Academy, esa montaña de nieve artificial enorme fue el rival más duro que tuvieron los gallos campeones de 2012. Y Tata no fue el único caído. “Yo también perdí el control”, dice Cristofebril, “y me saqué la real cresta”.

 

¿Te gusto este artículo? ¡Te recomendamos que veas el análisis de España 2009: La Batalla de campeones

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